"MIS HUELLAS"

 «Recorrí caminos de polvo y fe 

para llevar la consolación del Evangelio a cada rincón de nuestra Patria».


A lo largo de mi vida, la Providencia me guio por distintos paisajes e itinerarios de nuestra geografía argentina y latinoamericana. En cada uno de estos lugares dejé un pedazo de mi corazón, compartiendo el pan de la Palabra, la enseñanza y el consuelo de los sacramentos.

Te invito a recorrer los principales hitos que marcan mi huella espiritual e histórica:

 1. San José de Piedra Blanca (Catamarca)

  • Cuna y primer hogar: Aquí nací el 11 de mayo de 1826. En esta tierra transcurrieron los días sencillos de mi infancia y fue en el seno de mi familia donde recibí las primeras semillas de la fe.

  • 2. Convento de San Francisco y Catedral de Catamarca

    • El silencio franciscano y la palabra patriótica: El convento fue mi verdadero hogar de formación, donde vestí el hábito franciscano y profesé mis votos.

  • 3. La Misión y el Exilio en la Región (Salta, Jujuy, Tarija y San Juan)

    • Sembrador de fraternidad: La búsqueda de paz y mi vocación misionera me llevaron a recorrer distintas diócesis del norte argentino y de la vecina Bolivia.

  • 4. La Arquidiócesis y Provincia de Córdoba

    • El itinerario episcopal: En 1880 asumí como Obispo de Córdoba. Mi sede episcopal no se limitó al templo catedralicio: recorrí incansablemente los departamentos y parajes serranos a lomo de mula y en sencillos carruajes, visitando parroquias, enfermos y comunidades olvidadas para llevar la cercanía del Buen Pastor.

  • 5. El Suncho (Catamarca)

    • El paso a la Eternidad: En este humilde paraje catamarqueño entregué mi alma al Creador el 10 de enero de 1883, cuando regresaba de una exigente visita pastoral en La Rioja. Hoy, El Suncho es un imponente espacio de peregrinación donde miles de devotos se reúnen a dar gracias y pedir mi intercesión.


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